El atardecer en Frutillar y la normalidad subjetiva.

Para los que nacimos sobre el océano es difícil asimilar el estar lejos de él. La fuerza del mar, las olas, el olor a sal, la odiada y al mismo tiempo necesaria humedad. Algo con lo que crecimos y entendemos como normal.
Después uno se encuentra con una cabina de guardavidas sobre un lago, en una playa de arena negra de un pueblo con estilo alemán en pleno sur chileno y cambia todo el concepto que uno tenía sobre normalildad.
El eclecticismo en persona para el extranjero, la normalidad en persona para el residente.
Frutillar es un hermoso pueblo en el sur de Chile, sobre el lago Llanquihue. Un pueblo con una intensa cultura musical, tiene un teatro increíble sobre el lago y las referencias musicales están a la vista a cada paso que das. En el horizonte no se ve el infinito, pero se ven los volcanes y unos colores increíbles a la hora del atardecer.
¡Graaacias por tu magia!

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